Posts Tagged “embarazo”

y sigue creciendo…

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Aunque este diseño imperfecto de días de tan solo 24 horas no me permita actualizar contenidos con más asiduidad, si que vamos recopilando contenidos para subirlos cuando podamos. Aquí va el barrigón de 26 semanas:

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Si, hace tiempo que no escribo nada, pero no veas cómo ha sido la entrada de las vacaciones, a ver si me tocan ya los euromillones y me puedo comprar un apartamentito en Marina D’or.

El día 1 fuimos a ver a nuestra Encarnita para la revisión mensual del barrigueo. El bicho sigue creciendo con total normalidad, todos los análisis estupendos, las ecos muy bién,… Estuvo comprando las medidas que nos habían dado en la última eco y nos salían un poco por encima de la media, así que se avecina un muchachote bien hermoso, esta tres o cuatro centímetros por encima de la media de los gurripatos de su edad y todos los cálculos de probabilidades de cosas chungas que han estado viendo hasta ahora están dentro de la normalidad. A tod@s los fan@s de Encarnita, deciros que os envía un abrazo fuerte y que ha abandonado la pinturilla a dos centímetros del borde del labio para volver al sensual apretujón de morritos, gracias n’carni.

Desde hace un par de semanas o así ya a empezado la fiesta diaria en el útero. Como un Juan Claudio amniótico cualquiera, el nene dedica al menos un par de horillas al día al punching ball con manos y pies, Esther me ha comentado que también siente como se gira, hace flexiones y, me imagino, practica el spagat.

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¿Quién determina cómo se ha de anunciar la proxima eco a una pereja de primerizos acojonados? Me da que tienen al doctor Menguele en un sotano de la seguridad social como asesor de comunicación con el paciente.

Vas a tu primera ecografía con toda la ilusión del mundo y un señor borde a más no poder hacer un par de movimientos rápidos con un extraño aparato sobre la barriga de la mamá y te da puerta… te agarras al marco de la puerta mientras dos fornidos celadores te “acompañan” fuera de la consulta, justo para poder preguntarle al médico “¿va todo bien?”, “si, está vivo, vuelvan la semana 12 para la prueba de síndrome de down”. Joder, yo quería ver un poco a ese gurruño de celulitas palpitantes… y si vuelvo la semana 12 será para ver como flota el bicharraco por la barriguilla. ¿Sindrome de down? ostia, ni me lo había planteado…

Llega la semana 12 y tu vas un poco mosca con la mierda de comentario del animal de bellotas que fuiste a visitar dos semanas antes, te atiende una ginecóloga muy agradable y comprobáis que, en principio, de síndromes nada, todo va perfecto, hasta te deleitas un rato viendo el bailoteo absurdo que se está pegando esa cosa en su piscina de madre. Bien. Cuando estás saliendo de la consulta, esta vez por tus propios medios, la ginecóloga te comenta “bueno, pues nos vemos en la próxima ecografía, la semana 20, la de las malformaciones”… Su puta madre. ahora no son dos, si no ocho semanas durante las que, impepinablemente, alguna que otra vez te vendrá a la cabeza el puto temita de las malformaciones.

Semana 20. Bien de nuevo, ahora sabes que la anchoilla de la que está rellena mama aceituna es un boquerón, que está mejorando sus habilidades bailongas y que tiene el kit completo de pequeño humano, es más, cuando sales de la consulta la ginecóloga sólo te dice “hasta luego, nos vemos a final de Octubre”… ¿hasta luego? ¿y que pasa con las psicopatías? ¿y su posible tendencia a dejarse la tapa del water abierta? ¿hasta luego sólo?… Pues nada, gracias, me voy más tranquilo.

¿Que te vas más tranquilo? Já!. Estos son una pandilla de sádicos, no van a darte la puntilla siempre de la misma manera, no, tienen al Menguele ahí dándole al tarro a ver como te pueden tocar las pelotas de manera cada vez más refinada, y la verdad es que chapó. Cuando sales del hospital echándole un vistazo al informe que te han pasado llegas a la letra pequeña del documento donde lees que, bueno, que todas estas pruebas tampoco es que sean muy concluyentes y que hay otros muchos posibles problemas (como el asunto de la tapa del water) que no se pueden controlar, salvo que te lleven a un laboratorio experimental que hay en el desierto del Gobi… Ole.

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barriga, semana 18

Vamos a pasar del tema animado, que no hace sino añadir unos granitos de pereza a la hora de decidirnos a hacer las fotillos (joder que espesura de chavales). Ea! ahi tenéis el barrigón incipiente, ya sólo nos falta que la anchoita empiece a interactuar un poco y se haga notar un poco más, no solo haciendo bulto. Yo ya le he dicho con a su edad ya hay otros que están dando señales, que no vas a ser tu menos que el feto de la juani, que me haga el favó.

besos.

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Me despierto en casa de mis padres después de haber sufrido una operación y al mirarme al espejo me doy cuenta de que mi barriga ha cambiado, la encojo para comprobar que todo sigue bien (con el embarazo sólo se encoje un poco la parte de arriba) y descubro que ya no tengo mi barriga, ya no estoy embarazada. Me desespero y salgo corriendo “¡mi bebé!, ¡Dónde está mi bebé!”. Mi madre se acerca sonriéndome y me tranquiliza diciéndome que mi bebé esta bien, que ha nacido ya y que en el parto vieron que era muy pequeño y lo llevaron a la incubadora. La enfermera que se llevó a mi bebé era mi prima Coral, la de mi tío Paco.

Estoy en el hospital y me dan a mi bebé, que es muy pequeñito, pero esta bien. Mi madre y yo estamos muy contentas y damos un paseo con el bebé. Me comenta que mi amiga Lidia también ha tenido a su bebé, pero ha ocurrido algo y continúan hospitalizados. Decido ir a verla.

Entro en una sala donde hay muchas camas, mucha gente. Es una sala muy blanca, todo es blanco y me transmite mucha tranquilidad. Lidia está Al final, en una hamaca grande y no para de tiritar. A su lado hay un niño de unos 4 años que es su bebé. Empezamos a hablar y se le pasa la tiritera, yo estoy alucinando por que su niño es mayor, es grande y el mío muy pequeñito.

Lidia se recupera y se marcha con su bebé, caminando, sus padres y su hermano. Se les ve muy felices.

Salgo a la calle y estoy en el barrio de mis padres, paseando con el bebé y con mi madre, estamos muy felices. Entonces nos encontramos con un vecino (un pija del barrio con el que nunca he hablado) y le enseñamos el bebé. El chivo me dice: “ooh, es un pajarito”, miro al bebé y veo que tiene razón, mi bebé es un pajarito, es un polluelo como los que tiene mi padre en el patio con las boqueras y casi sin plumas. Me asusto un poco pero se que es mi bebé.

De repente se le separa la cabeza del cuerpo mientras este se sigue moviendo. Me asusto mucho. Grito. Me voy corriendo al hospital con la cabeza en una mano y el cuerpo en la otra. No hay sangre, en realidad es como cuando le quitabas la cabeza a una muñeca, pero yo estoy histérica. Cuando llego al hospital entro en una sala gritando y arrollando a todo el que se cruza por mi camino hasta que una persona se interpone en mi camino (¿una enfermera?) y me dice, sonriendo y relajada, que no me preocupe, que no es nada, que tiene arreglo, todo va a ir bien. Me tranquilizo, todo va a ir bien, todo está bien. Me despierto.

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… Noooo, es… em… pues la verdad es que no estamos seguros, bueno no esta muy segura, ella, para ser más exactos, pero ha empezado a sentir un extraño “burbucosquilleo” por la parte superior de la barrigota. ¿Estaremos entrando en la fase de contacto?. Pues ganas no nos faltan, que nuestra anchoita querida esta por ahi flotando entre fluidillos sin crujir ni mugir, que parece que no nos junta.

A ver si hacemos algunas fotillos esta tarde, que la barriga ya se empieza a hacerse notar. Sigan atentos.

Un beso guapos.

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Tengo a todo el mundo, y no sin falta de razón, preguntándonos por que no actualizamos esto más a menudo, pero es que hemos entrado en una etapa (ya estamos de 15 semanas) en la que la interacción con la anchoa es mas bien escasa. Es una sensación un poco rara, por que sabes que algo anda por ahí bailando bacalao entre visceras, pero esa interacción mental es la única que tienes con ello, aún no da pataditas, no te hacen una eco todas las semanas para ver en que bicho se ha convertido ahora, así que es un poco como una cosa abstracta que sabes que te va a dar las alegrías y las penas mas gordas de tu vida y poco más. Esto es normal que me pase a mi, que ni me has crecido las tetas (bueno, un poco si), ni he estado un mes con fatiguita,… ni ná, pero a Esther también le pasa a veces “que raro, me da la impresión de que no estoy embarazada“.

Bueno, si que se deja notar un poco. Esther ya empieza su lenta e inexorable mutación, ya tiene unos bultitos en la barriga que antes no tenía y es muy gracioso cuando mete tripa y sólo se encoje la zona justo debajo de las costillas, la pancha se niega a bajar, esta demasiado ocupada para andarse con jueguecitos y tonterías.

Por lo demás todo estupendamente fuimos a ver a Encarnita* La semana pasada y nos dijo que todo iba de maravilla los pesos normales, los análisis normales, en fin todo del montón, como debe de ser.

*Encarnita: Dicese de la matrona de nuestro centro de salud, una señora entrada en años con un bonito peinado modelo casco de dar veider teñío y que esta constantemente haciendo morritos (hum), que se encarga períodicamente de decirnos cómo va la cosa y de mirarnos como si fueramos imbéciles cuando le planteamos cualquiera de nuestras dudas de primerizos.

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